miércoles, 28 de octubre de 2015

Cómo detectar una tortícolis en el bebé



Antes que nada, hemos de saber diferenciar un patrón de comodidad de una tortícolis propiamente dicha. El patrón de comodidad es aquel en el que el bebé se encuentra más cómodo en una posición determinada pero tiene la libertad de mover la cabeza en la otra dirección sin impedimento. En cambio, la tortícolis es aquel estado donde el movimiento está parcial o completamente limitado en una de las dos direcciones.



¿Como podemos sospechar de la existencia de una tortícolis?

Cuando el bebé está continuamente en la misma posición (incluso durmiendo) y, a pesar de cambiarle la postura, vuelve a posicionarse del mismo lado, probablemente estemos ante una tortícolis.

En estos casos, cuando se encuentra en capazo, maxi-cosi o carro el bebé tendrá su cabecita siempre girada hacia el mismo lado, incluso al ofrecerle estímulos en el lado contrario probablemente nos seguirá con los ojos hasta donde éstos le permitan mirar, pero sin girar la cabeza a causa de dicha limitación.

En la lactancia materna puede evidenciarse también ya que observaremos que en uno de los dos pechos no se encontrará nada cómodo succionando. Por ejemplo, si le cuesta girar la cabeza a la derecha estará incómodo cuando succione del pecho izquierdo y  mucho más cómodo succionando del pecho derecho.

Consecuencias de una tortícolis: plagiocefalias y escoliosis

Siendo la cabeza del bebé un tercio de su peso y no teniendo control de su cuello hasta casi los tres meses de edad, el riesgo que corren los pequeños es que al mantener la misma postura durante gran parte del día, la parte posterior del lado que tienen siempre rotado se irá aplanando desarrollando lo que denominamos plagiocefalia a causa de ese apoyo constante.

A consecuencia, el líquido cefalorraquídeo no circulará bien por esa zona que está siendo contínuamente apoyada, por lo que irá perdiendo movilidad y consecuentemente se irá aplanando.

En el futuro, si no corregimos esta tortícolis nos podremos encontrar niños que desarrollen escoliosis, ya que el organismo acabará por compensar de esta manera la falta de movilidad de una zona determinada en otras.

Causas

En consulta, me he encontrado con un alto porcentaje de bebés con tortícolis relacionadas con estar encajados durante mucho tiempo previo en la pelvis de su mamá en el embarazo. Teniendo en cuenta que en una semana 30 de embarazo el diámetro de la cabeza es muy inferior al diámetro que pueda presentar en la semana 40, muchas veces quedan limitados y encajados durante el proceso del parto, retrasando la dilatación e, incluso, costándole descender. Pero podemos encontrar también otras posibles causas de la tortícolis en bebés:

  • Al tirar bruscamente de su cabeza durante el parto, ya sea de forma manual o con instrumentos provocando una tortícolis de defensa debido a ese brusco estiramiento. 
  • Un exceso o un defecto de contracciones durante el parto puede repercutir en el agujero rasgado posterior ocasionando una obstrucción del nervio espinal de la cabeza, el cual inerva los músculos esternocleidomastoideo y trapecios encargados de las rotaciones e inclinaciones que se ven limitadas en las tortícolis.
Tratamiento

El tratamiento de la tortícolis en el bebé consistirá en llevar a cabo técnicas manuales muy suaves que respeten en todo momento al bebé, quien será el que marque y guíe el desarrollo de su curación. Se puede hacer tumbado en la camilla, en el regazo de su mamá e, incluso, mientras se encuentre pegado al pecho.

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